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Compra Latino 2010 mayo 7, 2010

Nunca había ido a un “Vive Latino”; esta vez fue gracias a unas cortesías que nos rolaron, así que pudimos asistir dos días de tres. De entrada la consigna fue, como buenos treintañeros, “que no nos genere angustia”, es decir, a tomárnoslo con calma y no andar corriendo de un escenario a otro porque el grupo que nos gusta ya empezó a tocar, mejor a nuestro ritmo ahí la vamos llevando.

Logística y apretujamiento

Llegamos el sábado, la caminata del metro y los 3 controles (con revisión) para pasar. En el camino, puestos y más puestos que vendían… lo mismo. Camisetas y cuanto artículo conmemorativo del concierto, ahí la marca, inescapable para muchos y muchas, de que habían asistido; el signo de que pudieron pagarlo y además comprar “recuerditos”. Ya sabíamos que la cerveza estaría carísima, pero nunca deja de escandalizarme: $35 varos sencilla y $70 varos doble, ni siquiera un descuento por comprar dos de un jalón.

Ubicar a alguien ahí es un reto. No se escucha por el celular, por los sonidos, los mensajes llegan tarde y muchas veces el teléfono ni conecta, por tanta gente que está llamando justo al mismo tiempo… esto gracias a nuestro excelente servicio de telefonía móvil.

Había que ir preparado para tragar y respirar polvo y vivir en la contaminación corporativa, que se hacía presente en forma de vasos tirados por todos lados – a pesar de la encomiable y apaleadora de espaldas labor que varias personas hacían arrastrando de aquí para allá enormes bolsas negras, intentando limpiar un poco el lugar. Eso sí, había botes de basura más o menos accesibles en todo lugar, sin embargo, eso de echar la basura en su lugar, como que no es muy parte de nuestra cultura. Volviendo a la contaminación corporativa: el festival es un comercial gigante y permanente, con mensajes multipresentes en diversos formatos: inflables, anuncios gigantes, las mismas comidas con distintos nombres y cerveza sol (¡guak!) por doquier, – al menos también había indio-.

Tres escenarios y una carpa “intolerante”, ¿por qué intolerante? supongo que para ir con el signo de los tiempos y para guardar coherencia, no vi nada en esa carpa, en realidad porque nada de lo que pasó ahí me interesó. En el escenario rojo, el más modesto, una pantalla y mucha tierra. En el azul, el “intermedio”, dos pantallas y asfalto. En el verde, el “principal”, cuatro pantallas de diversos tamaños, la bandera de México ondeando junto a la de… Ocesa, con su saludo incluido en forma de precios altísimos por productos no tan buenos: la fritanga gabacha, hamburguesas y hotdogs, pizzas “personales” franquiciarias y donas; la mexicana: tacos de canasta, esquites; por otro lado “pepitos”, tortas, nachos, flautas; y de beber: cocacola y cerveza; para fumar: cigarros Marlboro, cuyo precio no quise ni preguntar. Por ahí vimos el sábado que vendían agua, pero el domingo, tratando de conseguir una botella para la hidratación – el sol fue durísimo los dos días – nos mandaban de un puesto a otro, como oficina burocrática de bebidas institucionales, al final no encontramos dónde vendían el agua, nos conformamos con… otra cerveza.

El primer desencuentro fue con la comida: ¿qué podía comer alguien que no comiera carne? Nachos “vegetarianos” con queso plástico, tacos de canasta de papa y frijol, dulces, esquites y quesadillas en los tacos “los famosos del béisbol”, si no te importaba que la hicieran en la misma parrilla donde acababan de asar un filete. ¿Pizza sin carne? Ni soñarlo. Hamburguesas o hotdogs vegetarianos, una cosa impensable. El punto en común era que había que llenarse de carbohidratos fritos y proteína cárnica, no había más. ¿Qué tanto costaba tener unos buenos puestitos con anafres para hacer tlacoyos y quesadillas de flor, hongo, huitlacoche…? Me imagino que no tanto, pero ¿cómo insertarle la marca a la señora que prepara y vende esas comidas normalmente en las esquinas, sin mayor marca que la de su mandil y los deshechables que ya incorporó a su venta? Tal vez, de haber estado ahí esa opción, hubiera sido más triste pues comer tlacoyos ocesa hubiera sido de miedo.

Próximamente: la gente del Compra Latino 2010

 

One Response to “Compra Latino 2010”

  1. Nebur Dijo:

    Totalmente. La nación Ocesa en su esplendor. Mejor, Zócalo con pachita, gallo y tlacoyo.


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