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Un festival, de cuyo nombre no quiero acordarme noviembre 7, 2008

Hace poco fui a Guadalajara, de donde soy. Una amiga me había dicho que fuéramos a este festival de una marca cuyo nombre no mencionaré pues para qué les hago publicidad, ¿me están pagando? No. Y aunque me pagara. Yo no estaba muy segura de querer ir, aunque claro, el cartel era sumamente atractivo: cerrando The Flaming Lips, Stone Temple Pilots y Nine Inch Nails. ¡Wow! Había que ir. Esta misma amiga me hizo favor de comprarme mi boleto, y todo estaba listo para “el gran día”.

elcuartetodenos1Dos o tres días antes del concierto, supe que tocaba otro grupo: El cuarteto de nos. Entonces ya no tuve la mayor duda, tenía que ir a ese concierto.

No es que sea una novata de los festivales “multitudinarios” ni mucho menos, pero conforme se acercaba el domingo del festival, diversos miedos comenzaron a crecer en mí. Bueno, esto también se relaciona con otra cosa que me creció en el párpado, una perrilla del tamaño y la hinchazón de dos, molestísima, pero no iba a dejar que me alejara de mis placeres musicales; finalmente, aunque en los conciertos se corre con la suerte (a veces) de poder ver a quien canta y toca, lo mejor es escuchar…

Total que mis mayores miedos eran: que hubiera tierra en el suelo; solución: parché mi ojo hinchado como si me hubieran caído desde un penthouse en el ojo un teclado y un mouse, Que hubiera demasiada gente; solución: llevar unas buenas botas, un par de curitas, fortalecer mi parche con uno de plástico, aunque pareciera émula del de viernes 13, pero nomás en el ojo. Que no se escuchara bien; no había solución más que gritar y exigir a quienes organizaron que hicieran bien su trabajo. Que las cervezas estuvieran demasiado caras; no había solución más que intentar llevar un dinerín extra o meter de contrabando algo… cosa que no hicimos nosotros pero el novio de una amiga sí, ¡bien!. Y sí, ¡las cervezas fueron carísimas! 60 pesos por una caguama, servida con prisas, así que al final eran en realidad como 4/5 de caguama lo que uno compraba. Que los dos escenarios no estuvieran lo suficientemente lejos uno de otro y que el sonido se mezclara produciendo una cosa horripilante para los oídos; solución: alejarme lo más posible del que no quiero escuchar, a ver qué pasa; la verdad es que no se mezcló tanto, pues sí respetaron más o menos los horarios. Que hubiera publicidad de quien organizó el festival hasta en las guitarras de los músicos, en el suelo, en el aire, en los stands, etc etc etc… y éste era mi miedo mayor; solución: respirar hondo, prepararse para lo peor de lo peor, para que lo que haya no sea tan peor. Y así fue.

elcuartetodenos02Llegamos justo a tiempo, corriendo al escenario donde El Cuarteto tocaría. Mi primer miedo disipado: el piso estaba pavimentado. No podía creerlo, recién los conocí hace poco y ahora tenía la oportunidad de verlos en vivo. Tocaron todo de Raro. Pero nada raro. Algunas de las mejores del disco nuevo, aunque solamente 6, sí, las conté, 6 canciones tocaron. Eso sí, prendidísimas. Y confirmé mi sospecha: música fácil de escuchar y difícil de tocar. El Cuarteto cumplió, prendió a quienes los conocíamos, y a quienes no tanto, también; aunque para mi gusto El Cuarteto se merecía más gritos de alegría de nuestra parte, eso sí, yo me dejé la garganta cantando a campanilla batiente durante toda su participación. Es triste que El Cuarteto no sea tan conocido acá, porque de otra forma, le hubieran dado mucho más tiempo.

Cuando estaba tocando otro grupo (cuyo nombre no es que no quiera recordar sino que nomás no recuerdo), en el otro escenario, que veo al vocal de El Cuarteto, Roberto, platicando ahí con la gente, detrás de una minivalla del escenario. Que me sale la fan, la bandaid que traigo dentro y que jalo a una amiga, tirándole su cerveza, (perdón), y que le digo, mira, ¡vamos allá! Llegamos, platicamos, y yo, bueno, olvidé mi vocación de preguntona y escribidora, y como fan pura, pura fan, le pedí un autógrafo para Q, mi pareja, que no había podido ir, le hice saber que me habían hecho inmensamente feliz con su concierto, y él preguntaba que si sí se había escuchado bien, yo le reiteraba que sí, que si no se oía él mismo nada, y dijo, no, y por eso volteabas atrás tanto, verdad? Sí sí, por eso. Bueno, mientras sucedía este diálogo, mis amigas sacaron sus cámaras de ocasión y me tomaron fotos del recuerdo. De cuando conocí al vocal de El Cuarteto. Claro que yo hubiera querido fotografiarme con todo el grupo, luego tranquilizarme, respirar hondo y preguntarles unas cuantas cosas que quería saber. Como son:

- ¿Por qué no habían hecho promoción en México antes de Raro?

- ¿Qué es primero la música o la letra?

- ¿Cómo definirían lo que tocan? Porque definitivamente no es rock, es mucho más rico en texturas y mezclas.

- ¿Por qué no tocaron más tiempo? Esa sí pregunté, me dijeron que los horarios eran muy estrictos. Ni modos L.

- ¿Cuándo vuelven a México?

- ¿Cuándo sale su próximo disco? En realidad esta pregunta nos la podemos responder entrando a su página web.

- ¿Qué tan raro será el próximo disco?

- Etc etc etc…

dsc01106Pero no. La irreductible fan que traigo dentro, hizo su aparición y la “periodista” en ciernes se olvidó de preguntar. Así que Cuarteto, si por alguna razón del universo leen esto, no sean mala onda, contéstenme, así podré presumir que les entrevisté, pero sobre todo que mi inter-fan no me domina. Tanto.

Bueno después de mi experiencia del tercer tipo fanístico con El Cuarteto y de rabiar porque habían tocado tan poco tiempo… me preparé para lo que venía.

Tocó ahí otro grupín de audiencia emo, no mal, aunque un amigo estaba convencido de que tocaban sobre una grabación, que la baterista no daba una y que lo que sonaba no era lo que estaban tocando. En fin, puede ser, pero igualmente si hubieran estado en vivo, no me llamaban mucho la atención. Así que me armé de valor y me fui a hacer fila a los baños… antes de que fuera más tarde y se pusieran peor de lo que probablemente ya estaban. Todavía era momento. Lo peor estaba por venir. Bueeeeeeeeno, no fue tan “peor” en realidad solamente era el reto de hacer chis a oscuras totales, tratando de no tocar nada del rededor ni con la piel ni con la ropa, pero ¿¡cómo calcularlo sin falla?! En plena oscuridad… finalmente sobrevivimos las veces que fuimos al baño, no ha habido infecciones posteriores, así que asumo que logramos no tocar donde no debíamos, con lo que no debíamos. Bien logrado.

tfl011Volviendo a lo que nos trae aquí. Seguían The Flaming Lips. Wow, The Flaming Lips. No podía creer que iba a ver a The Flaming Lips. Ok, de ahora en adelante serán TFL. Primero salió el vocal, Wayne Coyne, dentro de una burbuja y rodando y rebotando entre el público llegó al escenario para comenzar; cosa que parece ser su costumbre últimamente, por cierto. Y en ese momento uno de mis temores se materializó: casi no se escuchaba. Además, no se veía tan bien. El escenario no estaba lo suficientemente alto para alcanzar a ver adecuadamente, digo, desde una estatura promedio. Era desesperante, podía platicar con los amigos de alrededor sin tener que gritar y acabarme la garganta, se supone que eso no pasa en un concierto de rock… pero sí, pasó. Salvó el episodio el atardecer hermosísimo que TFL nos hizo voltear a ver, pues quedaba a nuestras espaldas, la serie de pseudos teletubis que le hacían ovaciones al grupo, el bagre y la estrella que también bailaron (no se viajen, unos monigotes disfrazados, ya saben, como botargas gigantes, pero bien hechas); las pantallas llenas de ternura casi peluchezca. Y la música, eso fue lo mejor, aunque no se escuchara con la potencia necesaria. Poco a poco como que a quien manejaba la consola le caía el 20 de que no se oía nada… y le fue subiendo. Tarde para mi gusto, pero al menos le subió. Y para cuando ya le había subido, el grupo cerró su participación con Yoshimi battles the pink robots. En una versión totalmente acústica. En la que entendí aún más –según yo– la metáfora constante detfl02 la canción, de los pink robots, de Yoshimi, de los FL. El vocal, casi llorando, (lo veíamos en la pantalla que tuvieron a bien poner), cantó Yoshimi con un sentimiento tan evocativo de un mundo mejor, que no pude más que estar de acuerdo con ellos en que sí, those evil nature robots,they’re programmed to destroy us, she’s gotta be strong to fight them, so she’s taking lots of vitamins, ‘cause she knows that, it’d be tragic, if those evil robots win, I know she can beat them… ya pues. No me voy a echar aquí toda la canción. Lo que digo es que todos deberíamos traer una Yoshimi dentro y luchar con esos robots rosas que parecen tan lindos pero que nos engañan tanto. ¿Ahhhh verdad? ¿Qué tal con la interpretación?

stp01Desde hace mucho tiempo, años, muchos, he estado “enamorada” de Scott Weiland. No sé por qué tengo esa fijación con el arquetípico rockstar/atascado/lucidito, no sé no sé, pero me gustan. Jejejejeje. Total que ya estaba yo lista para el deleite scottweilandesco, cuando salen STP. Uuuuuuuuuuu. Pero uuuuu de que qué bien. De que MUY bien. Tocaron súper fuerte, súper potente, las clásicas, las no clásicas, las “nuevas”, Weiland arriba de una tarima, nada menso, para que lo viéramos bien… ¡yeah! No podía estar más de acuerdo con su decisión. Y cantó y cantó y cantó… y como es su costumbre, ya casi al final, sin camisa, pero con chaqueta, presentó a la banda y se despidió, eso sí, luciéndose todo el tiempo. La experiencia fue extra disfrutable, no solamente para la pupila (en singular en mi caso) sino para los oídos. Además, cuando comencé a escucharlos era la época en la que uno pensaba que si no ahorraba para ir a esa clase de conciertos a otros países, nunca vería a esos grupos. Ahora ya no es así. Aunque claro, solo bajo la dictadura de la marca.

nin01NIN. No puedo voltear la N ni modo. Trent Reznor es un tipo muy inteligente. Al escucharlo se le nota que tiene un mundote por dentro y que ha de ser horrible tratar con él en la vida cotidiana. Bueno, al menos para mí. Creo que las personas con un mundote tan grandotote y tan complejo dentro de sí son difíciles de tratar. Pero igual y es un prejuicio. Total que el mundote este que creo que tiene Reznor suyo explotó en el escenario y me hizo vibrar de una forma demoledora. Casi no canté, más que me herí hoy para ver qué se sentía y alguna otra de los discos que tengo y conozco (los viejitos, claro). La mayoría de las canciones no tenía ni idea de cuáles eran. Pero no importó. Era tan potente y tan concreto, tan provocativo y tan sutil a la vez… que no importaba no conocer las canciones. Además, ya para ese momento el sonido estaba mejor que mejor. Y Reznor, y nin02por eso digo que es muy inteligente, acompañó su música con unos juegos de luces muy impactantes, yo al menos no había visto una cosa igual nunca en mi vida. No sé ni cómo describirlos; lo que puedo decir es que eran un complemento perfecto para la música y la actuación de NIN; un complemento visual que me hizo meterme cada vez más y más en el concepto. Y como dicen que el contexto es más fuerte que el concepto, NIN se apoderó del contexto e impuso su concepto, por la vía auditiva, la visual, la emocional, la racional incluso. En Capital G, en la pantalla posterior proyectó un retrato nítido, de hombros para arriba, del G.W. Bush. Al finalizar la canción el del retrato ya era McCain. Y la transformación fue tan sutil que fue una buena sorpresa; amén de ser también una innegable declaración de principios. Electrizante, así describiría en una palabra la actuación de NIN. Y perdón por solamente hablar del vocalista, pero es que chale, es tan magnético que no les puse casi nada de atención a los demás miembros de la banda… shame on me.

Al final, la experiencia de ir a un festival de marca no fue tan mala. La publicidad fue menos apabullante de lo que me esperaba, aunque tengo que admitir que yo me imaginé el peor escenario de todos en este sentido, así que no quedé tan apantallada. Las cervezas y la comida ultra caras. El sonido irregular fue de lo peor. La organización mediana y la asistencia no tan nutrida como esperaba. Al final estuvo bien. Pero como suele suceder en estas cosas, quienes salvaron la velada fueron los músicos. Que sin hacer prueba de sonido algunos, la levantaron y nos hicieron sentir que valió la pena asistir. Que los berrinches aledaños quedaron fuera de lo importante, que lo que se celebró fue un festival de música, tal cual. No hablo de que cuanta hermandad entre la gente y tal, no, cada quién estaba en lo suyo y listo. Me refiero a compartir con las bandas, la comunión musical que se sentía. Que al menos yo sentí. Y recordé por qué mis fiestas favoritas son las que tienen música en vivo, ah pero no cualquier música en vivo, como ilustra la crónica, que ahí disculparán que sea tan larga, pero denme un poco de crédito, ¡fue un festival de todo el día!

 

Calamaro y la margarita noviembre 7, 2008

calamaroSé que primicia no traigo. Pero no me importa. Para mí es más importante la digestión que la bulimia musical. Así que optaré por no vomitar lo que escucho sino digerirlo y bueno, tener un “producto” más acabado… quedó más escatológico de lo que quería. Pero ni modos.

El público lo recibió con los brazos y las gargantas abiertas. Aprecié profundamente su camiseta de Emiliano Zapata, digamos que mis filias son muy fuertes ¿va? Y aunque su camiseta no tiene que ver con lo que tocó, le da feeling pues.

Definitivamente lo que más me impactó fue su potencia, su capacidad de conectar con el público y de llevarnos en ese viaje que propuso, un viajesototote musical en el que subimos, bajamos, bailamos, gritamos, nos conmovimos, coreamos, aplaudimos y nos entregamos.

Así, con un grupo de cuatro guitarras, un bajo, una batería y un teclado, Calamaro y su banda nos halagaron: “es un público que desearía Mick Jagger”, ahhhh ¿Te cae? Yeeeeeah!

Además de las canciones clásicas, las nuevas y las que yo no conocía pero adoré, Calamaro se mostró humilde y rockstar a la vez: versionando Take a walk in the wild side, I shot the sheriff, Three little birds, reconociendo el aniversario de El Tri, entre otros homenajes.

A México lo unió con Argentina. A través de sus hermanos mencionados y las banderas frotándose. Después de cantar Sin documentos, en una versión que no sé qué tanto gustó, pues a las leyendas del tipo les da por cambiar versiones de canciones clásicas que saben que TIENEN que tocar… aunque igual fue intenso el momento. Que digo intenso, ¡intensísimo!

Tal vez mi momento favorito, a pesar de los éxitos y el rock y la potencia y todo, fue cuando solitario, con un calamaro_discopiano en el fondo, cantó dos tangos, con esa voz rasposa que parece haber nacido para cantar así, para sollozar acurrucadamente en el oído de quien escucha. Cuando esos tangos sonaron y resonaron en el Auditorio Nacional, supe que había echo una “inversión”, no una compra de boleto. Una “inversión musical” que me durará mientras recuerde el concierto y reviva las sensaciones múltiples que este argentinolenteoscuro me hizo sentir.

Y para ya no decir más, pues más bien hay que escucharlo, lo cito: “gracias le doy a Lupita, gracias le doy al Señor, porque no perdí mi amor al canto, ni mi voz”. ¡Salud por eso!

 

La pequeña Amandita agosto 26, 2008

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La primera vez que vi a Amandititita fue en un anuncio televisivo, poco convencida de lo que estaba promocionando. Me llamó la atención su nombre y pensé, ¿qué hará esta mujer? tan poco agraciada… y ojo, no me refiero al físico, sino a la gracia.

Luego me puse a investigar el “fenómeno” Amandititita. Empecé a leer sobre ella
y vi unos cuantos vídeos. Luego me invitaron a verla en vivo y decliné. Gratis tal vez, pero no quería pagar por verla… Pero no me malinterpreten, no soy ni muy muy ni vivo con un metrosexual, no defiendo a la Mataviejitas, es más, disfruto
de las cumbias, más de bailarlas que de escucharlas, pero de ahí a desembolsar un varo para ver a la reina de la anarcumbia, pues no era para tanto.

Luego aprendí que pasó tiempo antes de que los medios mainstream supieran quién era Amandititita, esa osada chica que hacía burla de los mismos metrosexules que dicha industria esalza. Aparentemente todo un misterio… ¿estrategia de mercadotecnia o misterio inherente a una personalidad como la de la cantante? Hizo su presentación televisiva con René Franco. Me pregunto qué tan anarquista es eso, pero claro, los artistas deben promocionarse, ¿no? La Oreja opinó que de fuego no tenía nada y en el segmento Primero Espectáculos se trató de polemizar al preguntarle a Gabriel Soto qué opinaba de que Amandititita hablara de él en su canción Metrosexual… el hombre, confirmando lo supuesto, se sintió alagado (PLOP!). Y ya para no quedarse atrás, también Ellas con las Estrellas le dedicaron un una parte de su show televisivo. Primero me sorprendí de que medios tan “comerciales” le dieran tanto espacio a Amandititita, pero después, poniendo a trabajar tantito la neurona, me di cuenta que era obvio: ¿Qué género canta esta chica? Cumbia pegajosa (anarcumbia dice, pero al fnial es cumbia medio rapeada y seamos honestos, todas las cumbias son pegajosas), ¿De qué habla? Citándola habla de problemas sociales, de personajes reales e imaginarios, de temas de actualidad, urbanos. Sí, es cierto, habla de ellos, y con una superficialidad tan a flor de piel, que no sabemos si se está burlando o hasta ahí llegó la reflexión. Al final son cumbias divertidas para bailar y hacer reir, como ella misma ha declarado en diversas entrevistas.

Es ineliduble remontar en su historia y encontrar que es egresada de la Sogem, y ahí es cuando he escuchado a mucha gente decir, con rimbombancia y todo: “¡es egresada de la Sogem!”, como con mucho respeto, como si ser egresada de la Sogem fuera garantía de calidad, tal vez se nos olvida las veces que hemos despreciado a dicha institución al saber que Chespirito es el escritor más cotizado por esos lares.

Y las canciones. ¡Las canciones! ¿Pegajosas? Sí ¿Originales las letras? Sí ¿Buena música? Cumbia ¿Ejecuciones interesantes? … Sin embargo, tiene algo que llama la atención, tanto de los muy muy de la música como del público más amplio que destaca que está chida y que canta muy bien, que es linda y hermosa, aunque sea chiquitita, (de ahí el titita). A mí me causa sentimientos encontrados: me gustan las cumbias, como ya dije, pero después de escuchar tres canciones, con la misma base musical (chucu chu chucu), y el tono de voz que han llamado aniñado, le tengo que cambiar. La frescura de una canción como Metrosexual, se va a la segunda oída con esa introducción: cuando nos conocimos, no podíamos creer que fuéramos tan similares, ¿no es una casualidad enorme que habiendo tantos colores de tinte los dos trajéramos “rubio cenizo caoba”? Si al menos en vivo dijera cada vez un color de tinte diferente… y sé que la cumbia es cumbia y no puede ser otra cosa, pero si de repente variara el 4 X 4 y le metieran más onda, no estaría nada mal.

A estas alturas de su carrera artística ya todos sabemos que la produjo Lino Nava, y entre otros artistas nacionales e internacionales la ayudaron a refinar y sacar finalmente su disco después de varios años… no me quiero imaginar cómo era cuando empezó a grabar sus demos.

Y lo último pero no menos importante (pfff funciona mejor en inglés, ni modos, aunque quede muy muy). And last but not least, el hecho que Amandititita sea hija del legendario Rockdrigo supuestamente no ha sido ni freno ni acelerador para que la chica conquiste la escena con sus letras, sus ritmos pegajosos aunque sonsoneantes y sus vestidos estrafalarios. Eso sí, genuina se escucha, que disfruta lo que hace también, que es creativa con sus letras y bastante irreverente no podemos negarlo, y todo eso finalmente se agradece en un contexto de música cool cada vez más prefabricada. Pero tal vez al final la genética no importó tanto y así como Rockdrigo fue el vanguardista rupestre por antonomasia, la hija se quedó en lo rupestre y se le olvidó la vanguardia musical. Algunos han dicho que Amandititita es la viva expresión de la Cumbiera Intelectual de Kevin Johansen, yo creo que esa refinada Cumbiera quedaría muy muy junto a la hija del Rockdrigo.

Pd. Por ahí en mis búsquedas cibernéticas me encotré un foro de discusión en el que consideran que si en México ya tenemos a Amandititita, en Perú tienen a Wendy y para los que creen que de Argentina puros Spinetas, Ceratis y Vicenticos salen, ahí tienen a Las Rikitas… Aunque en comparación Amandititita rifa, ¿no?

 

Bella Ciao ¿ciao? abril 16, 2008

Conocí esta tarantella italiana en medio de manifestaciones contra el neoliberalismo, era cantada principalmente por italianos zapatistas y desobedientes que de visita en México entonaban este antiguo himno de resistencia campesina. Tradicionalmente, esta canción fue un símbolo de la resistencia de los campesinos italianos ante el embate del fascismo y el nazismo, aunque se dice que la canción es incluso más antigua y ya los campesinos de Piamonte la entonaban como queja de las duras condiciones en las plantaciones de arroz. Habla de las dificultades de la vida, de la lucha por los derechos, de la muerte y de la vida, de una manera alegre pero también sumamente melancólica.

Hoy en día, la canción se ha retomado ampliamente en las manifestaciones contra las condiciones de pobreza, marginalidad y exclusión que el neoliberalismo imprime en los Estados a través de las corporaciones. Al ser un símbolo de resistencia y de dignidad, posee fuerza y convocatoria de reunión, en la que personas de diversas nacionalidades, aún sin entender el italiano, comprendemos a través de un código mutuo la resistencia ante las brutalidades generadas por el capitalismo salvaje.

Sin embargo, hace algunos meses la canción ha estado sonando en la televisión, en un anuncio de la compañía CocaCola, promoviendo unas “aguas” de esas que son transparentes pero tienen un twist de otro refresco del mismo corporativo. Le cambian la letra pero no el estribillo, la melodía es la misma. Al utilizar un símbolo de lucha como Bella Ciao el corporativo transnacional ha banalizado y obviado la importancia de la canción. Es difícil pensar que desconozcan la trayectoria y el símbolo inherentes a la canción, sino más bien operan en la manera clásica del neoliberalismo y las corporaciones, expropiando lo que significa para las personas, quitándoles lo que es suyo, lo que les genera identidad, pues la estrategia primordial del capitalismo salvaje es negar la identidad de las personas e implantar una nueva identidad a través de las marcas y el mercadeo. CocaCola pretende que Bella Ciao sea una marca registrada ligada a las bebidas burbujeantes que promueve.

Lo que queda es que no nos dejemos. Que Bella Ciao siga siendo lo que es y lo que fue y que cada vez que sea ligada al refresquillo ese, aclarar que se está disociando el símbolo real que constituye la canción, que no se trata de hacer cosas absurdas y disfrazarse a lo menso con cartones o toros de peluche, como aparecen los actores en el comercial. Este himno ha sido cantado, además por diversos artistas como Manu Chao, los Modena City Ramblers y Tonino Carotone, quienes reivindican el sentido de lucha y resistencia de la canción. La CocaCola antes ya había utilizado diversas canciones y músicas, pero no como ahora, no como esta al menos. Dudo, por ejemplo, que a Charles Trenet le hubiera molestado que hicieran un anuncio con Boum, pues después de cantar para los nazis, no es tan malo cantar para la CocaCola ¿no? Pero con Bella Ciao es diferente, dudo que a muchos italianos y mismo a muchas personas de otras nacionalidades que saben de dónde viene la canción y qué significa, les haga tanta gracia que suene junto a un producto icónico de la “cultura” neoliberal.

Colofón: hasta se han comercializado por e-bay camisetas con la tipografía de CocaCola que ponen “ciao-bella”, para muestra un botón gráfico de la privatización moderna de los símbolos.

Links de los anuncios:

http://es.youtube.com/watch?v=S3sBAvq4MDg&feature=related

http://es.youtube.com/watch?v=Xz66yb4Q37c

Link a la canción: http://es.youtube.com/watch?v=IPD6Q_xuF-E&feature=related

 

Bicicleta de ruido blanco marzo 26, 2008

Hace poco más de un mes comencé a hacer spining. Nunca pensé en hacerlo y mucho menos consideré la opción de que sería de mi agrado, pero como el cuerpo necesita ejercicio y era lo más a mano… fui y voy. Me preocupaban dos cosas: odiarlo enhorn800.jpg sí y no gustar de la músca que pondrían. Experiencias previas con clases de aerobics y gimnasios me hacían dudar de si iba a disfrutar escuchar la música para hacer bicicleta, estática. Sin embargo, me llevé una agradable sorpresa.

Me encontré con que además del ponchis ponchis clásico de las rutinas de ejercicio, también había rutinas de una hora con música sumamente disfrutable, aunque eso mismo me corroboró que las décadas pasan y que la música que otrora estuvo ligada a la fiesta y las desveladas, ahora estaba ligándose a las pedaleadas y las desmañanadas, pfffff.

La rutina más interesante, musicalmente hablando, comienza con Depeche Mode, continúa con Pink Floyd y ya para subir el ritmo un poquito más, escuchamos a Joan Jett y yo pensé sí, sí I love rock and roll… y pedaleaba y pedaleaba… luego Jim Morrison revivido me hizo andar a otro ritmo, bueno eso de andar es un decir,bicicleta.jpg porque en realidad sobre una bicicleta estática o como quien dice, una bicicleta de ruido blanco, no se va a ningún lado, ¿verdad?

Y luego, que sweet dreams are made of this, who am I to desagree…y claro, quién soy yo para no estar de acuerdo en que estos dulces sueños de poner el cuerpo en forma no son fáciles de llevar a cabo. Arriba el ritmo con un remix interesante, aunque medio ponchis ponchesco de Sergio Mendes, claro, la más famosa: Vem Magalenha rojao, traz a lenha pro fogão, vem fazer armação. Hoje é um dia de sol, alegria de coió, é curtir o verão. Te te te te te te… y dale, dale, dale, así al ritmo y toda la cosa.

Al final no ha sido mala la experiencia, concentrándome en la quema de calorías y la generación de endorfinas, casi logro que me gusten las rutinas ejercitadoras, y claro, la música ayuda, además, descansar las piernas y relajarse al final escuchando a REM resulta gratificante. Igual espero que toda esa música no se me quede ligada al pedaleo estático posmoderno del spining y que siga también en la fiesta y la desvelación, aunque sean oldies but goodies y delaten mi incipiente adultez contemporánea.

Colofón aposteriori: y bueno, de repente también salen con sus rutinas de boda y sets musicales, reminiscentes de bar gay de antaño (y algunos de ahora): Paulina Rubio, Mónica Naranjo, Thalía y toda la camarilla… ya se imaginarán.

 

Anoche estuve con Bob Dylan marzo 11, 2008

Archivado en: 2008,míos... — engbemol @ 1:59 pm
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dylan_poster.jpgPero no le entendí nada de lo que dijo, aunque sí de lo que cantó. Lo vi bien, pero de lejitos. Lo bueno fue el concierto, eso sí. Dylan: de lo mejor; la banda: impecable; el set de canciones: mmmmmmmmmmmm, yo hubiera escogido otro, pero me queda clarísimo que llegué 40 años tarde a ver a Bob Dylan, si lo que quería era escucharlo cantar nada más acompañado de su guitarra y su armónica. Sin embargo, el concierto fue de lo más disfrutable.

Los temas, entre modernos y evocativos, la banda, potente y feroz, Bob Dylan: a lo que iba, a tocar buena música. Ni festejos para el público mexicano que tanto gusta de ellos, ni palabras mal dichas en español (con dificultades articuló algo intelegible en inglés), ni cielitoslindos bluseados, nada de eso. Lo que me lleva a pensar que Dylan se sobra y se basta con su banda tocando sobre cualquier escenario y eso puede no gustar tanto a ciertos públicos con síndrome de salerITO que gustan de que la fiesta sea del artista para el público y no viceversa.

Por ahí un amigo me contó que Dylan es amigo de Calamaro, y que éste dijo alguna vez que su música al principio estuvo influenciada por la música de Dylan, y que ahora le daba gusto ver que su propia música había influenciado al Dylan mismo, en su último disco, se refiere. Y, considerando que el blues si no se renuenva se queda en la misma octava y público, Dylan hoy ofrece un blues con folk y rock, fresco pero clásico, directo pero metafórico, escuchablemente disfrutable.

Lo más llamativo del concierto fue cuando por fin tocó sus clásicos: Blowing in the wind y Like a rolling stone, sin embargo, lo más curioso de todo fue que mientras el auditorio entero cantaba las versiones antiguas, las que hemos conocido durante tantos y tantos años, Dylan cantaba sus nuevas versiones así que aquello sonaba como un canon tremendo, de miles de personas contra una, de miles de voces contra un recontra aparato de sonido excelente.

Y así pasó anoche con Bob Dylan, mientras movía su flaquita pierna al ritmo acompasado de su música, nos hizo aplaudirle muchísimo para que volviera a salir y luciera el despliegue de su manta con el logotipo de la gira. Claro que aunque todos supimos que el show estaba preparado, la emoción fue la onda, amen de que escucharlo presentar a la banda fue como tratar de entenderle a la maestra de Snoopy y sus amigos… ua ua, ua ua ua, ua (así como gangosón, claro).

 

30 años 30 canciones febrero 15, 2008

Ayer cumplí 30 años y ya por la noche, después de los abrazos, del apagado de velitas, el pastel, unas interminables mañanitas que queridos amigos me cantaron, me puse a pensar: en este momento ¿cuáles son las 30 canciones de mi vida?30g.jpg

Y helas aquí mas no en orden de importancia. Pues cada canción es como una mariposa que revolotea a mi alrededor cuando la escucho… aaaaaa ¡qué tal! Así que no podría ser una más importante que otra. Cocody rock, de Alpha Blondy, el ritmo pegaoso y la letra sencilla me hacen evocar lugares y momentos queridos, guardados en la vivencia. Rompecabezas, de Los Aterciopelados, me recuerda mi momento con cada nuevo inicio de ciclo. Soledad de Amparanoia, porque es azul, como dice la canción, porque va “in crescendo” como las cosas que me pasan. Si me dan a elegir, me quedo contigo… de Manu Chao, porque si para canciones de amor estamos, si me dan a elegir, me quedo con esta. Le vent nous portera, para sentir que pase lo que pase llegaré… aunque todavía no sepa a dónde, la cadencia rítmica y la voz de Noir Desir, la hacen de lo más “desirable”. The future, con Leonard Cohen ya que con su cavernosa voz de “ya tomé bastante bourbon”, me hace pensar que efectivamente todo está muy mal, que el futuro es el asesinato y que qué bueno que alguien lo dice con música excepcional y no sermones. Boys and girls de Blur para cuando quiero bailar y reirme de los enredos sexosos. Common people de Pulp, también para bailar y cantar a todo pulmón con las amigas. Times have changed de Bob Dylan, para las mañanas de fin de semana. Bella ciao, la tarantella italiana, para bailar, pensar, evocar y resistir. Three little birds de Bob Marley para decir secretitos y sonreirme. Me and Bobby McGee con Janis Joplin, para pensar en el novio que me dejó en el camino y que nunca fui a Nuevo Orleans (ahora es Nuevo Nuevo Orleans :( ). I will survive de Gloria Gaynor no necesita explicación ni presentación. A day in life de The Beatles por mi primer viajesote con una canción. Paint it black de The Rolling Stones porque me dan ganas de hacer lo que dice la canción y el ritmo me transporta como a otra dimensión. Ya no sé qué hacer conmigo de El Cuarteto de Nos porque a veces ya no sé qué hacer conmigo. Me cago en el amor de Tonino Carotone, porque lo he hecho. La belle et le bad boy de Mc Solaar porque me gustan las historias de amor que terminan en tragedia griega. Yoshimi battles de pink robots de The Flaming Lips porque la necesitamos, a Yoshimi. Give me love con Marisa Monte porque eso quiero: que me den amor. Macondo de Oscar Chávez, porque las mariposas amarillas de Macondo vuelan en el aire, a veces más a veces menos. A little bit of history repeating, con Shriley Bassey y The Propelor Heads porque habla del bucle de la vida (y me da envidia no cantar como ella). Casa babylon de Mano Negra, por su ritmo, letra, momento, en resumen, por su punch. Mais feliz Bebel Gilberto porque quiero ser ídem. Pocket full of shells de Rage Against the Machine porque una siempre necesita una mariposa medio anarquista por ahí y porque comparto la ira contra la máquina (y un bolsillo lleno de conchitas). Tiempo de soleá de Ojos de Brujo porque me recuerda cuando bailaba flamenco y me hace ver que todavía puedo llevarle el ritmo. La muerte chiquita de Café Tacvba, porque todos queremos que nos den la muerte chiquita y porque no podía faltar cafeta en mis 30. Concierto para piano k.21 de Mozart, porque me hace soñar y su piano me lleva lo más lejos que he podido imaginar. My baby just cares for me de Nina Simone, porque cuando pueda tocar ese riff pianístico, me sentiré realizada y porque es cierto.

Sería obvio decir que me hubiera gustado cumplir 50 porque me faltaron muchas canciones… pero solamente por eso.

 

Que por qué me gusta el reggae febrero 8, 2008

Para Mariana E

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Tengo una amiga amante de la música que ha tratado con esfuerzo y sin éxito descubrir mi gusto por el reggae, dándole una oportunidad al ritmo en sus selecciones musicales. Pero no lo entiende. Cuando me lo planteó, yo misma me pregunté, ¿por qué me gusta el reggae?

Para contestarme debo remontarme a mis épocas preparatorianas (no son tan lejanas como podrían pensar), para darme cuenta que justamente en ese momento (en Guadalajara) el reggae era el ritmo por excelencia de mi contexto. La típica banda musical surgida de compas de la prepa, era de reggae, los conciertos más promocionados, eran de reggae, y mi novio en aquel entonces, gustaba sobre todo… sí, acertaron, del reggae.

La primera vez que escuché a Bob Marley, fue por accidente al ver el vídeo de Could you be loved? en la tele. Me encantó, sobre todo, como a muchos antes de mí, su personalidad. Y picó mi curiosidad saber por qué yo no sabía nada de esa música que me resultaba tan cadenciosa y fácil de escuchar. Luego vinieron las letras. Como buena rebelde en ciernes, me identifiqué rápidamente con que no mujer no llores, que te pares y luches por tus derechos y que por qué matan a nuestros profetas (sin preguntarme si yo efectivamente creía en alguno, pero con todo mi vigor preparatoriano, eso sí).

Luego de estar ya completamente enganchada en su meloso ritmo, sus letras de críticas y dolores sociales (que no necesariamente irreverentes), conocí reggae de otros lugares… África, Europa, Sudamérica, México… y así, mi gusto por este ritmo musical creció. Aprendí que había más mezclas (todavía no había reggaeton, eso sí, pero teníamos el dancehall, para el caso del machín-alfa), aprendí que hasta Keith Richards a veces tocaba reggae, aprendí que había letras chistosas, pero aprendí, sobre todo, que había un montón de grupos de reggae mexicano que solamente tocaban reggae porque hablaban de yerba, amor, igualdad y hacían un skank en la guitarra… y entonces descubrí que un buen grupo musical es un buen grupo musical sin impotar la música que toque. Y de esa manera, definí mi gusto por ciertos músicos de reggae y no por el género en sí.

Así que cuando me pregunten la próxima vez, ¿por qué te gusta el reggae? Contestaré que no me gusta el reggae, que me gusta Alpha Bondie, Black Uhuru, The Boss Ya Bass, Los Rastrillos, Steel Pulse, y bueno, claro, Bob Marley, entre otros; y hasta sin empacho podría contestar que en una buena fiesta no le hago el feo a dos o tres reggaetones. Ja!

 

De Iraida Noriega febrero 8, 2008

He tenido oportunidad de escuchar a Iraida Noriega, recomendada por una entrañable amiga, en tres ocasiones. Las tres han sido, tanto deliciosas como desastrosas. En la primera ocasión, se trató de un modesto concierto, más parecido a un palomazo, en un pequeño bar de la Ciudad de México. Pasó un poco sin gloria para mí, pues el lugar poco se prestaba para el hecho y la plática para mí era más interesante que lo que sonaba en el improvisado escenario.

En la segunda oportunidad, tuve la agradable experiencia de escucharla tocar con la Big Band, en el Teatro Diana de Guadalajara; el concierto no solamente fue ameno, sino lucidor y musicalmente de esos que llenan el espíruto melómano. Muchos y buenos metales, excelente pianista (Mark Anderud), una batería impecable (Gabriel Puentes), el bajo constante y lucidor (Jorge “Luri” Molina) y claro, Iraida. A quien no podemos negarle que tiene una muy buena voz, pero sobre todo un dominio impresionante sobre ella. Sobre su voz, que no sobre ella misma. En la tercera oportunidad, confirmé mi sospecha previa: Iraida tiene por ahí una vocación de cómica que me lleva a querer gritar “¡¡ya ponte a cantar de una buena vez!!”, sin rockdrigo.jpgimportar que esto devele mi vena neurótica (vena que todo citadino tiene por más profunda que ésta sea), esa frase describe profundamente mi sensación durante la tercera vez que tuve ocasión de escucharla.

El repertorio musical, sin embargo, siempre es impecable y lleno de retos rítmicos y armónicos. Y eso siempre es agradable al oído. Sin embargo, con Iraida me pasa lo que con pocos músicos, prefiero escucharla con los ojos cerrados, y no ver las “gracias” que trata de hacer en el escenario, como para agradar al público, cuando solamente cantando ya agrada suficientemente y hasta rebasa expectativas.

Debo decir, a su favor, que un día, buscando canciones en internet, me encontré con un cover (soy adicta a ellos…) del legendario Rockdrigo González (músico urbano rupestre por excelencia, del Chilangotitlán de todos los Micros), de Tiempo de híbridos, duetode Iraida con el Zopi de Los Rastrillos, la canción original ya era buena, y los buenos covers se develan por la genialidad de igualar (al menos) en calidad a la original y además imprimirle un sello distintivo a la rola, uno ajeno y propio a la vez. Para quienes ya no quieran escuchar hablar de/a Iraida Noriega y se reconcilien con su genio vocal, Tiempo de híbridos es perfecta para el propósito.

 

El Cuarteto de Nos febrero 8, 2008

Archivado en: 2008,míos... — engbemol @ 7:09 pm
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El descubrimiento de la semana. Tal vez muchas personas hayan escuchado anteriormente al grupo uruguayo El Cuarteto de Nos. Para mí fue una agradable sorpresa la semana pasada. El tema de su último disco, Raro (2006), Ya no sé qué hacer conmigo se me rebeló y reveló como un himno (pos)moderno, una lista de acciones -rítmicamente expuestas- en las que podría poner palomita a todo lo ya hecho.raro_cuartetodenos_front.jpg

De alguna manera, mi entrada en la década de los treinta tiene qué ver con esta canción. En la (innecesaria pero inevitable) crisis de cambio de década, Ya no sé qué hacer…, dibuja un poco el camino por el que he transitado durante estos 30 años de vida… ya aprendí a tocar en el piano Para Elisa… ya me cambié el pelo de color… ya estuve en contra, ya estuve a favor, y oigo una voz que dice sin razón, vos siempre cambiando ya, no cambias más… para botón de muestra. El vídeo -tipográfico- es indispensable, se puede encontrar en la web.

El Cuarteto de Nos, para mayores referencias, es un grupo uruguayo, con más de 20 años de trayectoria musical, relacionado con la política local de su país por tener en su haber la única canción censurada luego de la dictadura (que hacía referencia a Artigas, su dictador particular), con temas que incluyen nombres como: Me agarré el pitito con el cierre, No me rompas más los cocos… y expresividades del tipo. Además de su folclórico humor (¿sudaméricano?) El Cuarteto da rienda suelta a un rock muy sólido, con reminisencias funk, hip hop y de balada. Se acercan a Les Lutiers, con su clip sobre las invasiones inglesas al Uruguay y se burlan un tanto de Soda Stereo en el tema El karaoke de mi noviecita.

Además, en su última producción entregan una serie de temas rimados y ritmados muy interesantes, no solamente por la solidez de su música, sino por la lucidez de sus rimas. Se tratan de esa música fácil de escuchar pero difícil de tocar y cantar; como se demuestra en el tema Yendo a casa de Damián, una aventura épica de videojuego, en la que un personaje formado por los rasgos físicos de los cuatro integrantes de El Cuarteto -portada del Raro, además-, narra sus perpecias, mientras va a casa de Damián, a la cual nunca llega; se lucen con sus rimas en inglés y francés mientras el resto de la letra es cantada en español. Parecen pasar de las modas musicales y de vestuarios, al portar, casi siempre, trajes negros, camisas blancas, muy sobrias, acaso demasiado sobrias una vez que se escucha su música, y esto es, además, le suma puntos a su encanto de rebeldes divertidos, irreverentes y creadores de música sólida, propositiva y (wow), en español.

 

 
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