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Zaza, mon amour Diciembre 3, 2009

Para mis queridos maestros y maestras de francés,
porque gracias a ellos encontré a esta cantante parisina…

Un día, hace ya algunos meses pues el tren de vida me ha imposibilitado a publicar (buuu), me encontraba practicando la comprensión oral de mi segunda lengua favorita: “la langue de Molière”, a través de Radio Francia Internacional, que para no variar, estaba de huelga y transmitía música sin parar.

Después de escuchar varias veces un mismo estribillo, logré captar algunas palabras. Sí, años de estudiar francés, para al escucharlo como lo habla una nativa, al cantar, entienda algunas palabras, pero bueno, honestamente vale la pena la inversión.

“Il se maquille… pour ??? à une fille ???…” algo así entendía. A googlear. Y luego de ir afinando el oído y luego de que google me decía, “quisiste decir bla bla bla”, logré dar con la canción y más importante aún: con la cantante.

Así conocí a  Zaza Fournier, quien al más puro estilo de la artista moderna, no tiene página web sino un cómodo myspace tuneado. (Bueno, demasiados neologismos en este post, pero supongo que la tecnología nos corretea hasta en el idioma, ni modosssss). Ahí me encontré con la canción, sus vídeos y su historia.

Zaza Fournier comenzó a amar la música gracias a una tía que le regaló un acordeón. Después de pasar de chamba en chamba en París, decidió – con escasos 20 y poquititos años – realizar su pasión: la música. Comenzó a tocar por las calles de París: con su presencia, su voz y su acordeón. Excelente combinación. Gracias a su tesón un buen día la escuchó el productor de “Les têtes raides” (algo así como “Las cabezas planas”…), se pusieron a trabajar y ya tiene un disco homónimo, o sea que se llama igual que ella pues.

La voz de Zaza nos remonta a la nouvelle chanson française, que ahora llaman nouvelle nouvelle chanson française (muy original, ¿no?). La manera en que rola la “erre” nos recuerda a la misma Edith Piaf, y a esa forma de hablar de antes de los franceses; han de saber que ya no está muy “in” rolar la “erre”; acaso se vuelva a poner de moda con esta oleada de cantantes que no solamente hacen honor a su pasado musical como cultura, sino que reinventan en cada nota una nueva manera de entender la canción francesa.

Este disco “Zaza Fournier” incluye temas muy variados, todos de su autoría, en los que juega de maneras muy creativas con su voz en combinación con su acordeón. Alarga las palabras y les da un tono nostálgico que nos hace pensar en otros tiempos, aunque con los tonos modernos de una música de este siglo. Sus temáticas son variadas aunque se centran en el tema amoroso y desamoroso, y aunque esto podría desalentar a uno que otro cínico moderno, el punto de vista de una mujer joven, parisina, que roló y tocó en las calles, le da un toque muy interesante, excento de convencionalismos.

Mis temas favoritos del disco: “La vie à deux“, historia que cuenta la versión femenina enfrascada en una relación con un hombre-maniquí, a quien le dice: “la vida en pareja, tú sabes, es más difícil de lo que dicen, pero aún así, estoy mejor contigo que sin ti…” con un tono chistosón y pegadizo. El vídeo, de lo más retro, vale totalmente la pena verlo; termina siendo una parodia, precisamente de las mujeres que se casan con un hombre-maniquí y que al final igual prefieren quedarse con él que estar solas. El otro tema: “Mademoiselle“, por medio de cuyas letras encontré a Zaza. Cuenta la historia de un chico que se viste como señorita, que se maquilla, que usa jaboncitos perfumados, que usa tacones, que está libre de la menopausia y que es una dama. Es algo así como “Todos me miran” de Gloria Trevi pero elegante (y francesa, jajaja).

Parece poco posible que Zaza Fournier venga de gira a México pronto, recién comienza a circular por Francia y sus giras todavía ni siquiera incluyen a América. Esperemos que pronto de el brinco a lo internacional, que la dominación anglófona de la música se lo permita y que podamos escucharla en vivo, pues por los vídeos que se pueden encontrar en la red, sus presentaciones prometen mucho acordeón, mucha voz y mucho sentimiento. Vive la langue de Zaza!

Nota de agradecimiento: gracias Ricardo traerme este disco de Francia; regresando el gesto compartidor, dando click aquí, mes amis, lo pueden bajar.

 

8 de marzo 8 mujeres clásicas Marzo 10, 2009

Como antes escribí de ocho mujeres de hoy, no me pude aguantar las ganas de escribir de 8 mujeres clásicas, que tienen años y años deleitándonos con su cantar, cada cual con un estilo diferente y profundamente marcado por la serie de situaciones que en su vida le tocó vivir. No sé si sea coincidencia, pero mis clásicas son mucho más trágicas que las de hoy.

Es un honor conocerlas y disfrutarlas. Y nomás por eso, aquí están, de reina en reina me voy, sin orden de amor:

edith_piafEdith Piaf. La reina de la tragedia y la redención. Y no porque lo quisiera así, sino porque su vida es una serie de eventos desafortunados, que para nuestra fortuna, la llevaron a cantar como cantaba y a expresar todo lo que expresó. Para mí, Edith Piaf, es apoteósica en su canto cuando interpreta “Je ne regrette rien”, y es que es tan sentida, con esos puños cerrados, que parecen querer golpear a la vida, y sin embargo, da la cara diciendo, “¡pues cómo ves que no!, que no me arrepiento de nada, ¡ni de lo bueno ni de lo malo!”. Y qué bueno para nosotros, porque ahí la tenemos, aún, interpretada, remixeada, covereada. Me parece que es sumamente interesante cómo Edith Piaf llegó a convertirse en un símbolo de estatus en Francia, cuando surgió de los barrios más bajos y tuvo una vida de lo más azarosa. Ciega temporal, moradora de un burdel, cantante callejera… y todo eso, a través de su voz (y una que otra relación pública), llegó a transformarse en un símbolo de lo francés, de lo francés chic, claro está.

Billie Holiday. No podría explicarme la música de muchas cantantes de hoy si Billie Holiday no hubiera existido. Ese desgarre con el que entonaba sus melodías, con el que compartía escenario y micrófono con otros grandes de la época, es incomparable; evocador, transportador de momentos; escuchar a Billie Holiday me transporta a lugares que no conozco, a sensaciones que no he tenido, y sin embargo, que comparto, no solamente por la condición femenina, sino por ese temblar en su voz, como cuando uno dice algo que le cuesta mucho trabajo expresar y entonces sale, tembloroso, pero no por ello, menos gracioso y menos profundo.

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Gloria Gaynor. Hubo una época de mi vida en la que simplemente no hubiera sido tan fácil sobrevivir si Gloria Gaynor no hubiera estado ahí apoyándome, cantándome cómo sobrevivió. Y es que vaya que se encuentra una con patanes en la vida, ¿verdad? Con “I Will Survive”, Gloria me marcó para siempre: noches de canto desaforado y una que otra lagrimilla; lente de brillantina y estola de plumas; plataformas y bares gay… todo el conjunto para cantar y para sobrevivir.

Aretha Franklin. Sin Aretha, la historia de la música sería diferente. A través de su música, de su canto, Aretha cantó por las mujeres, por nuestros derechos, por la igualdad. Y podríamos pensar que si no hubiera sido ella lo hubiera hecho otra (como efectivamente muchas más lo hicieron), pero sin ella, sin esa voz, sin ese estilo de predicadora emancipada, hubiera sido menos disfrutable, definitivamente. Aretha, la que traspasó estilos, épocas y edades. Aretha, you make me feel like a natural woman.

nina_simone2Nina Simone. Casi no hay otra cosa más fascinante para mí, musicalmente hablando, que una cantante excepcional que además sea una pianista, igualmente excepcional. La experiencia de escuchar y observar las diversas interpretaciones de “My baby just cares for me”, significa un deleite. Tenemos ese solo de piano, que describe un desencadenamiento casi tangible al ejecutarlo, la voz, la particular voz de Nina Simone acompañando sus propias manos, mientras establece un diálogo sincopado entre uno y otro instrumentos, ambos ejecutados por ella misma, con tanto sentimiento y simplicidad, que la música parece surgir de ella como si ya la tuviera dentro. Además, siendo jazzista Nina Simone se asume como la contadora de una historia que conoce muy bien y que por eso, se da el lujo de contarla de una y otra manera cada vez, aunque la primicia y la conclusión, siempre sean las mismas, es el trayecto hacia esa conclusión, lo que la hace tan especial y tan hermosa.

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Shirley Bassey. Where do I begin a hablar de esta gran cantante. Evidentemente fue un acierto en su carrera comercial cantar el tema de una película icónica para los dramas románticos hollywoodenses: Love Story. El punto es que Shirley Bassey trasciende las etiquetas comerciales. No es solamente quien cantó Love Story, tampoco es solamente quien ha interpretado temas de películas de Bond James Bond. Ni es tan sólo la cantante modernizada por los Propellerheads en su interpretación de A little bit of history repeating. Shirley Bassey es un holismo en sí misma: no es la suma de todas las anteriores, es un todo aún mayor. ¿Por qué? Por su voz potente, por su presencia grácil pero dominante, por su encanto al envejecer, por darle a su voz, en cada etapa de su vida, un sentido y un sentimiento únicos, que nos expresan que el poder de una voz no viene de lo amplio que sea el pecho, sino de la capacidad de expresar cada vez y en cada momento, un sentimiento y una evocación diferente.

Janis Joplin. Es obvio que no podía dejar fuera a Janis. Janis me abrió las puertas del rock. Al escucharla y verla después (en vídeos obviamente), entendí que las mujeres músicas atormentadas compartían cierta característica. Una característica que las impulsa a cantar lo que sienten, de la manera más desgarradora y visceral imaginable. No serán niñas lindas que digan lo que se espera que digan. Serán transgresoras, gritonas, incansables, buscadoras. Porque el peso de ser mujer está ahí, es evidente y a la vez intangible, pero eso no importa, pues primero está la música, la expresión, la vivencia, el sufrimiento con todas sus implicaciones. En Janis Joplin se conjuntan todos los vicios mundanos, vicios que a su vez la llevaron a expresar tales virtudes vocales, musicales y vanguardistas.

elisregina8mo1Elis Regina. En México esta gran mujer brasileña es conocida principalmente por su interpretación de “Águas de Março”. Pero hay mucho más de Elis Regina que es preciso conocer. Gracias a una gran amiga, MarianaP, conocí la historia de esta cantante fundamental de Brasil y una canción en particular; una canción que toda mujer debe escuchar: Maria Maria, de Milton Nascimento y Fernando Brant. Imaginemos el contexto, Brasil está en medio de una de las más cruentas dictaduras de Sudamérica, la más larga, sin duda; no solamente hay discriminación contra los jóvenes y todo aquel que sea diferente, sino contra las “minorías más menores”, las mujeres entre ellas. Maria Maria es la historia d euna mujer que podría ser Elis Regina, que tiene un don, cierta magia, una fuerza que nos alerta, que es una mujer que merece vivir y amar como cualquier otra dle planeta; pues su poder no radica solamente en su mágica voz sino también en su tremenda fortaleza para cantar criticando a la dictadura, gracias que su fama la protegió, pues era demasiado alto el costo político de atacarla. Y así pudo seguir cantando y denunciando. Su interpretación de Maria Maria es especial, llena de esperanza, de sueños, de fuerza y como dice: “quien trae en la piel esa marca, posee una extraña manía, de tener fe en la vida”. Esa marca tiene la cnación y también Elis Regina cuando la interpreta.