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La pasión de JS Bach o cómo pasar una semana santa elevándose musicalmente Abril 8, 2009

jsbCuando tenía como tres o cuatro años, mi papá tuvo a bien meterme a clases de música. Pronto fue claro (para mi maestra) que tenía aptitudes musicales y que no estaba mal tocando el órgano. (no-es-al-bur, traumas preparatorianos, ya saben). Uno de mis autores favoritos para tocar, aunque me costaba mucho trabajo, era Johann Sebastian Bach, uno de los máximos exponentes del estilo musical barroco. Podía ser tan divertido, tan deprimente, tan intrigante, tan pesado, tan eclesiástico… diverso al fin.

Esto que platico, ya pasó hace algunos años. Fue en semana santa. En una cabaña en Mazamitla (en Jalisco), no parábamos de escuchar pasiones… y es que hay varias, de diversos autores.  Sobre San Mateo, San Juan… con base en los evangelios de cada uno de esos apóstoles.

No. No lo piensen. No hay pasión según San Judas y mucho menos según Magdalena, aunque para el aventado/a que se anime, ahí está el evangelio de la Magdalena para que le pongan imaginación… tal vez se podría hacer una pasión un tanto más moderna —musicalmente hablando, porque las pasiones son las pasiones, independientemente del período histórico—, tal vez por ahí de la Magdalena del Sabina pero con más onda en la música y más laaaarga. En fin.

Total que ahí estábamos, escuchando pasiones y más pasiones. Y esto viene a colación, porque además de ser semana santa, hay algunas cosas interesantes en JS Bach, bueno, muchas obviamente, pero algunas que me gustaría remarcar.

JS Bach proviene de una familiota de músicos, fue organista y el maestro máximo del contrapunto. Además, se dedicó casi por completo a la música eclesiástica, pero que a quienes la iglesia no les va, que no les empeñe la visión ante Bach; ya saben, ejercicio de separación de obra y autor, para no caer en incompatibilidades ideológicas pues.

Lo notable es que Bach en particular ha influenciado muchísima música moderna, y no hace falta conocerlo, las influencias musicales encuentran caminos misteriosos… Así que tenemos mucho qué agradecerle a Bach.

pennylanePor ejemplo, las trompetas en medio de Penny Lane, de Los Beatles, no existirían si Paul McCartney no se hubiera viajadazo escuchando los Conciertos de Brandenburgo.

Y qué decir de la idea de fuga. Si algunos no ubican la Tocata y Fuga en Re Menor, recuérdoles, es aquella pieza musical que tuvo su parte en Fantasía, esa serie de caricaturas animadas musicalizadas con piezas clásicas. Tararáaaaaaaaan, tara ra ra ra raaaaaaaaaaaaaaaaaaaan. Claro que es difícil expresar la profundidad de una fuga con un ta ra rá, pero bueno, la idea esencial de una fuga es variar y reinterpretar un motivo musical; básicamente como después se hizo en el rock progresivo y los famosos rifs de guitarra, solos interminables en los que los acordes se van concatenando hasta el infinito y más allá. Sí, eso también se lo debemos a Bach.

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Antes decía que el jazz tiene mucho qué agradecerle a Bach, y es cierto. Si no fuera por la matemática manera en la que improvisaba, y digo matemática porque leer/tocar/interpretar a Bach es como saber sacar cuentas: es exacto, no hay falla, no hay ninguna demora, nada está fuera de lugar y nada falta; ¿la ventaja —según yo—? Que es matemática musical. Y así también el jazz —aunque en realidad toda la música manera, por más lírica que sea— tiene una base profundamente matemática, en la que los contrastes, los contrapuntos, los contratiempos, etc., le deben muchísimo también a Bach. Y bueno, para muestra ahí están simplemente las versiones de piezas musicales de Bach en jazz, al escucharlas, se nota cómo encajan perfectamente los estilos.

Así que ahora, a la distancia, agradezco el empeño con el que mi tío y mi papá escuchaban las pasiones… y en general a JS Bach, pues me permite darme cuenta de que el universo musical es amplísimo y que se pueden encontrar concordancias e influencias a través de muchísimos años, géneros, nacionalidades, idiomas, etc. Y me llena de un calorcito reconfortante percatarme de que para mí la música, sea de donde sea, es un lenguaje lleno de expresiones que me acercan con otras personas, pero sobre todo, me genera una serie de sentimientos y sensaciones que de otra forma, no sé cómo podrían salir.

pd. para viajados: aquí pueden bajar la Pasión según San Mateo de JS Bach, es un midi, pero no esta tan mal.

 

De Iraida Noriega Febrero 8, 2008

He tenido oportunidad de escuchar a Iraida Noriega, recomendada por una entrañable amiga, en tres ocasiones. Las tres han sido, tanto deliciosas como desastrosas. En la primera ocasión, se trató de un modesto concierto, más parecido a un palomazo, en un pequeño bar de la Ciudad de México. Pasó un poco sin gloria para mí, pues el lugar poco se prestaba para el hecho y la plática para mí era más interesante que lo que sonaba en el improvisado escenario.

En la segunda oportunidad, tuve la agradable experiencia de escucharla tocar con la Big Band, en el Teatro Diana de Guadalajara; el concierto no solamente fue ameno, sino lucidor y musicalmente de esos que llenan el espíruto melómano. Muchos y buenos metales, excelente pianista (Mark Anderud), una batería impecable (Gabriel Puentes), el bajo constante y lucidor (Jorge “Luri” Molina) y claro, Iraida. A quien no podemos negarle que tiene una muy buena voz, pero sobre todo un dominio impresionante sobre ella. Sobre su voz, que no sobre ella misma. En la tercera oportunidad, confirmé mi sospecha previa: Iraida tiene por ahí una vocación de cómica que me lleva a querer gritar “¡¡ya ponte a cantar de una buena vez!!”, sin rockdrigo.jpgimportar que esto devele mi vena neurótica (vena que todo citadino tiene por más profunda que ésta sea), esa frase describe profundamente mi sensación durante la tercera vez que tuve ocasión de escucharla.

El repertorio musical, sin embargo, siempre es impecable y lleno de retos rítmicos y armónicos. Y eso siempre es agradable al oído. Sin embargo, con Iraida me pasa lo que con pocos músicos, prefiero escucharla con los ojos cerrados, y no ver las “gracias” que trata de hacer en el escenario, como para agradar al público, cuando solamente cantando ya agrada suficientemente y hasta rebasa expectativas.

Debo decir, a su favor, que un día, buscando canciones en internet, me encontré con un cover (soy adicta a ellos…) del legendario Rockdrigo González (músico urbano rupestre por excelencia, del Chilangotitlán de todos los Micros), de Tiempo de híbridos, duetode Iraida con el Zopi de Los Rastrillos, la canción original ya era buena, y los buenos covers se develan por la genialidad de igualar (al menos) en calidad a la original y además imprimirle un sello distintivo a la rola, uno ajeno y propio a la vez. Para quienes ya no quieran escuchar hablar de/a Iraida Noriega y se reconcilien con su genio vocal, Tiempo de híbridos es perfecta para el propósito.