en g bemol

Que por qué me gusta el reggae febrero 8, 2008

Para Mariana E

57.jpg

Tengo una amiga amante de la música que ha tratado con esfuerzo y sin éxito descubrir mi gusto por el reggae, dándole una oportunidad al ritmo en sus selecciones musicales. Pero no lo entiende. Cuando me lo planteó, yo misma me pregunté, ¿por qué me gusta el reggae?

Para contestarme debo remontarme a mis épocas preparatorianas (no son tan lejanas como podrían pensar), para darme cuenta que justamente en ese momento (en Guadalajara) el reggae era el ritmo por excelencia de mi contexto. La típica banda musical surgida de compas de la prepa, era de reggae, los conciertos más promocionados, eran de reggae, y mi novio en aquel entonces, gustaba sobre todo… sí, acertaron, del reggae.

La primera vez que escuché a Bob Marley, fue por accidente al ver el vídeo de Could you be loved? en la tele. Me encantó, sobre todo, como a muchos antes de mí, su personalidad. Y picó mi curiosidad saber por qué yo no sabía nada de esa música que me resultaba tan cadenciosa y fácil de escuchar. Luego vinieron las letras. Como buena rebelde en ciernes, me identifiqué rápidamente con que no mujer no llores, que te pares y luches por tus derechos y que por qué matan a nuestros profetas (sin preguntarme si yo efectivamente creía en alguno, pero con todo mi vigor preparatoriano, eso sí).

Luego de estar ya completamente enganchada en su meloso ritmo, sus letras de críticas y dolores sociales (que no necesariamente irreverentes), conocí reggae de otros lugares… África, Europa, Sudamérica, México… y así, mi gusto por este ritmo musical creció. Aprendí que había más mezclas (todavía no había reggaeton, eso sí, pero teníamos el dancehall, para el caso del machín-alfa), aprendí que hasta Keith Richards a veces tocaba reggae, aprendí que había letras chistosas, pero aprendí, sobre todo, que había un montón de grupos de reggae mexicano que solamente tocaban reggae porque hablaban de yerba, amor, igualdad y hacían un skank en la guitarra… y entonces descubrí que un buen grupo musical es un buen grupo musical sin impotar la música que toque. Y de esa manera, definí mi gusto por ciertos músicos de reggae y no por el género en sí.

Así que cuando me pregunten la próxima vez, ¿por qué te gusta el reggae? Contestaré que no me gusta el reggae, que me gusta Alpha Bondie, Black Uhuru, The Boss Ya Bass, Los Rastrillos, Steel Pulse, y bueno, claro, Bob Marley, entre otros; y hasta sin empacho podría contestar que en una buena fiesta no le hago el feo a dos o tres reggaetones. Ja!

 

De Iraida Noriega febrero 8, 2008

He tenido oportunidad de escuchar a Iraida Noriega, recomendada por una entrañable amiga, en tres ocasiones. Las tres han sido, tanto deliciosas como desastrosas. En la primera ocasión, se trató de un modesto concierto, más parecido a un palomazo, en un pequeño bar de la Ciudad de México. Pasó un poco sin gloria para mí, pues el lugar poco se prestaba para el hecho y la plática para mí era más interesante que lo que sonaba en el improvisado escenario.

En la segunda oportunidad, tuve la agradable experiencia de escucharla tocar con la Big Band, en el Teatro Diana de Guadalajara; el concierto no solamente fue ameno, sino lucidor y musicalmente de esos que llenan el espíruto melómano. Muchos y buenos metales, excelente pianista (Mark Anderud), una batería impecable (Gabriel Puentes), el bajo constante y lucidor (Jorge “Luri” Molina) y claro, Iraida. A quien no podemos negarle que tiene una muy buena voz, pero sobre todo un dominio impresionante sobre ella. Sobre su voz, que no sobre ella misma. En la tercera oportunidad, confirmé mi sospecha previa: Iraida tiene por ahí una vocación de cómica que me lleva a querer gritar “¡¡ya ponte a cantar de una buena vez!!”, sin rockdrigo.jpgimportar que esto devele mi vena neurótica (vena que todo citadino tiene por más profunda que ésta sea), esa frase describe profundamente mi sensación durante la tercera vez que tuve ocasión de escucharla.

El repertorio musical, sin embargo, siempre es impecable y lleno de retos rítmicos y armónicos. Y eso siempre es agradable al oído. Sin embargo, con Iraida me pasa lo que con pocos músicos, prefiero escucharla con los ojos cerrados, y no ver las “gracias” que trata de hacer en el escenario, como para agradar al público, cuando solamente cantando ya agrada suficientemente y hasta rebasa expectativas.

Debo decir, a su favor, que un día, buscando canciones en internet, me encontré con un cover (soy adicta a ellos…) del legendario Rockdrigo González (músico urbano rupestre por excelencia, del Chilangotitlán de todos los Micros), de Tiempo de híbridos, duetode Iraida con el Zopi de Los Rastrillos, la canción original ya era buena, y los buenos covers se develan por la genialidad de igualar (al menos) en calidad a la original y además imprimirle un sello distintivo a la rola, uno ajeno y propio a la vez. Para quienes ya no quieran escuchar hablar de/a Iraida Noriega y se reconcilien con su genio vocal, Tiempo de híbridos es perfecta para el propósito.

 

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.