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Músicas para vivir y combatir el miedo abril 29, 2009

Creo que muchos ya se dieron cuenta de que mucho de lo que escribo lo hago por auto-terapia: para la nostalgia, para la felicidad, para la tristeza, para la indignación, y ahora, le tocó su turno al miedo (también un poco a la indignación y a la pereza).

Y sin tomar en cuenta si es sano o no soltar las palabras al mundo así nada más, como sopetón de lo que voy sintiendo, observando y reflexionando, sin importar ponerme ahí de plano en todo lo que escribo. Les comparto lo siguiente.

El miedo es lo peor. Ja, gran revelación, no lo es, obviamente. Pero, pensando en el miedo… últimamente las políticas que nos circundan son de miedo: miedo a la crisis, miedo a los narcos y a los polis y a los milicos y ahora miedo a todo mundo. Miedo de dar la mano, de besarse, de abrazarse; miedo de susurrar, miedo de juntarse con otros, miedo de salir a la calle. ¡Qué horrible! ¡Qué indignante! ¡Qué… ¿obvio?! Porque bueno, hay miedo al virus, pero ¿dónde está el virus? se supone que en la gente… y parece que el resultado generalizado, mundial, podríamos decir… es el miedo. Ahora sí que qué enfermos estamos.

woman-screaming

Bueno, tal vez muchos no tengan miedo. Yo en lo personal encuentro muchos motivos para sí tenerlo (aunque a cada momento trato de sobreponerme, es difícil). De entrada me da miedo que la situación sea mucho más grave de lo que dicen que es. Me da miedo que los gobernantes sean tan incompetentes. Me da miedo si la situación en realidad está siendo inflada para obtener ganancias económicas y aprobar leyes importantes por debajo del agua. Me da miedo que los del poder sean tan cínicos y oscurotes. Me da miedo que tanta gente imagine complots y mezcle hechos, imaginaciones, rumores y prejuicios y que luego, los difunda. Me da miedo tocar a la gente, aunque no a toda la gente. Me da miedo lo que venga después, cómo se va a aprovechar la situación, cómo estará México (en términos de leyes, lucha contra el narco, competencias del ejército) cuando despertemos del marasmo influenzero. Varios de los “miedos” anteriores, fácilmente los podemos cambiar “indignación” y/ o “pereza” y queda.

Pero no me da miedo contagiarme, me da más miedo que personas a quienes quiero se contagien. (Freud, “aviéntatesa”).

Así que como una de las pocas cosas que calma mis miedos y me hace pensar y sentir que no todo es tan malo es escribir y la otra es la música, así que haciendo un ejercicio de sinergia pura, aquí les dejo otra de mis listas. Mis músicas para vivir y combatir el miedo.

En primer lugar por temática y nivel de rosa: Yoshimi battles the pink robots pt.1.

Tiempo de híbridos, para brindar por el futuro.

Everybody knows, por la ironía, jaja, nadie sabemos nada.

Things have changed, por otra ironía.

Tres metros bajo tierra, sin comentarios.

El mundo se va a acabar, punto.

Qu’est-ce que ça peut faire? Ah, aquí me explayaré un poquito. Este cantante francés Bénjamin Biolay es un reciente descubrimiento para mí. Lo recomiendo ampliamente, ya estaré escribiendo sobre él más adelante. Cuando pase la tormenta, jajaja.

This is hardcore, is it not? Bueno sí, siempre hay peores.

Got no place to go, ok, esta morra tiene una gran voz y está re-joven (17 o algo así), traten de evitar el vídeo y nomás escucharlo porque esa serie de fotos de niña bonita pueden disparar el prejuicio de cualquiera. Jajaja. Ya me tocará relatar un poco más sobre esta nueva voz femenina… las malas lenguas dicen que puede cantar como Amy pero no se va a matar. ¿Será?

People are strange, siendo honestos, la gente anda bien loca, sobre todo en estos momentos… hay cada historia, cada imaginación, cada elucubración… digo, está buenísimo tener imaginación, pero definitivamente semos raros… ¿no?

Piggy, jejeje.

Tree Hugger, a últimas fechas, no hay canción que me ponga de mejor humor que esta. Se las comparto con la expectativa de que a ustedes también les saque una sonrisa chida de la cara. No cínica, no burlona, no de miedo; nomás chida. Salú.

Pd. Ah, y si creían que no iba a poner It’s the end of the world as we know it, pues estaban en lo correcto, a estas alturas, ya me resulta un poco redundante. Lo ha sido desde el 11-s, luego Katrina, el tsunami, la gripe aviar, Atocha, Londres, Afganistán, Irak… etc. etc. etc… y tantos más pues; creo que a ese fin del mundo como lo conocemos le llaman historia

 

Bicicleta de ruido blanco marzo 26, 2008

Hace poco más de un mes comencé a hacer spining. Nunca pensé en hacerlo y mucho menos consideré la opción de que sería de mi agrado, pero como el cuerpo necesita ejercicio y era lo más a mano… fui y voy. Me preocupaban dos cosas: odiarlo enhorn800.jpg sí y no gustar de la músca que pondrían. Experiencias previas con clases de aerobics y gimnasios me hacían dudar de si iba a disfrutar escuchar la música para hacer bicicleta, estática. Sin embargo, me llevé una agradable sorpresa.

Me encontré con que además del ponchis ponchis clásico de las rutinas de ejercicio, también había rutinas de una hora con música sumamente disfrutable, aunque eso mismo me corroboró que las décadas pasan y que la música que otrora estuvo ligada a la fiesta y las desveladas, ahora estaba ligándose a las pedaleadas y las desmañanadas, pfffff.

La rutina más interesante, musicalmente hablando, comienza con Depeche Mode, continúa con Pink Floyd y ya para subir el ritmo un poquito más, escuchamos a Joan Jett y yo pensé sí, sí I love rock and roll… y pedaleaba y pedaleaba… luego Jim Morrison revivido me hizo andar a otro ritmo, bueno eso de andar es un decir,bicicleta.jpg porque en realidad sobre una bicicleta estática o como quien dice, una bicicleta de ruido blanco, no se va a ningún lado, ¿verdad?

Y luego, que sweet dreams are made of this, who am I to desagree…y claro, quién soy yo para no estar de acuerdo en que estos dulces sueños de poner el cuerpo en forma no son fáciles de llevar a cabo. Arriba el ritmo con un remix interesante, aunque medio ponchis ponchesco de Sergio Mendes, claro, la más famosa: Vem Magalenha rojao, traz a lenha pro fogão, vem fazer armação. Hoje é um dia de sol, alegria de coió, é curtir o verão. Te te te te te te… y dale, dale, dale, así al ritmo y toda la cosa.

Al final no ha sido mala la experiencia, concentrándome en la quema de calorías y la generación de endorfinas, casi logro que me gusten las rutinas ejercitadoras, y claro, la música ayuda, además, descansar las piernas y relajarse al final escuchando a REM resulta gratificante. Igual espero que toda esa música no se me quede ligada al pedaleo estático posmoderno del spining y que siga también en la fiesta y la desvelación, aunque sean oldies but goodies y delaten mi incipiente adultez contemporánea.

Colofón aposteriori: y bueno, de repente también salen con sus rutinas de boda y sets musicales, reminiscentes de bar gay de antaño (y algunos de ahora): Paulina Rubio, Mónica Naranjo, Thalía y toda la camarilla… ya se imaginarán.

 

 
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