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una treintañera que quería ser baterista… Marzo 26, 2009

Archivado en: 2009, míos... — engbemol @ 11:54 am
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… hizo su sueño realidad (virtual), la otra noche, tóquele y tóquele a la bataca-plástica, parte de un juego-musical-para-el-adulto-contemporáneo-que-quería-ser-rockero llamado guitar hero.

Como que yo había escuchado que si guitar hero y que si rock band, que si wii, x-box… nunca fui adepta a los videojuegos; salvo tetris como buena chica obsesiva. Recuerdo tener un atari (nada musical) allá por los ochenta… pero no más.

Cuando nos invitaron a “jugar”, a “rockear”, como que dije, sale, a ver qué onda, conocer está chido, ¿no? Me sacaron de ahí casi a rastras abrazando las baquetas… ya saben… are you gonna go my way… yes i do!!!

¡Híjoles! ¡Pero qué buen invento! Seguramente muchos de quienes sí saben tocar música y son músicos y además son puristas… (no me digan que nunca han conocido un músico purista, ¡¡¡no es tan difícil de encontrar!!!) opinarán que estos juegos, pues no son la onda. Que el rock está en el alma, no en seguir un código de colorcitos. Gusto me dio darme cuenta que me era más difícil seguir los colorcitos que el ritmo y pensé, una vez más (lo he pensado siempre, de hecho), “ay quisiera ser baterista”.

Así que quien quita y me ejercito (qué dolor de pantorrilla derecha, ya saben “el bombo”, y los hombros y la espalda) con la bataca-plástica y un día, no muy lejano —ahora que ya no molestaré a mis progenitores con el ruido de una batería, aunque claro, ahora molestaría a mi pareja—, me compro una para tocar y tocar; creo que sería el equivalente a una pera de boxeo para sacar stress… y sacar stress siempre siempre siempre beneficia al menos a quien lo saca, y con suerte también a quienes le rodean.

Hmnnn la verdad es que al jugar al guitar hero también reiteré mi deseo de saber cantar y hacerlo bien. Pero eso ya sería tema de otra entrega.

2008_0514_cindyblackmanCindy Blackman: you are my hero, my bataca-hero!

PD. La foto es para usté, comadrita R.

 

30 años 30 canciones Febrero 15, 2008

Ayer cumplí 30 años y ya por la noche, después de los abrazos, del apagado de velitas, el pastel, unas interminables mañanitas que queridos amigos me cantaron, me puse a pensar: en este momento ¿cuáles son las 30 canciones de mi vida?30g.jpg

Y helas aquí mas no en orden de importancia. Pues cada canción es como una mariposa que revolotea a mi alrededor cuando la escucho… aaaaaa ¡qué tal! Así que no podría ser una más importante que otra. Cocody rock, de Alpha Blondy, el ritmo pegaoso y la letra sencilla me hacen evocar lugares y momentos queridos, guardados en la vivencia. Rompecabezas, de Los Aterciopelados, me recuerda mi momento con cada nuevo inicio de ciclo. Soledad de Amparanoia, porque es azul, como dice la canción, porque va “in crescendo” como las cosas que me pasan. Si me dan a elegir, me quedo contigo… de Manu Chao, porque si para canciones de amor estamos, si me dan a elegir, me quedo con esta. Le vent nous portera, para sentir que pase lo que pase llegaré… aunque todavía no sepa a dónde, la cadencia rítmica y la voz de Noir Desir, la hacen de lo más “desirable”. The future, con Leonard Cohen ya que con su cavernosa voz de “ya tomé bastante bourbon”, me hace pensar que efectivamente todo está muy mal, que el futuro es el asesinato y que qué bueno que alguien lo dice con música excepcional y no sermones. Boys and girls de Blur para cuando quiero bailar y reirme de los enredos sexosos. Common people de Pulp, también para bailar y cantar a todo pulmón con las amigas. Times have changed de Bob Dylan, para las mañanas de fin de semana. Bella ciao, la tarantella italiana, para bailar, pensar, evocar y resistir. Three little birds de Bob Marley para decir secretitos y sonreirme. Me and Bobby McGee con Janis Joplin, para pensar en el novio que me dejó en el camino y que nunca fui a Nuevo Orleans (ahora es Nuevo Nuevo Orleans :( ). I will survive de Gloria Gaynor no necesita explicación ni presentación. A day in life de The Beatles por mi primer viajesote con una canción. Paint it black de The Rolling Stones porque me dan ganas de hacer lo que dice la canción y el ritmo me transporta como a otra dimensión. Ya no sé qué hacer conmigo de El Cuarteto de Nos porque a veces ya no sé qué hacer conmigo. Me cago en el amor de Tonino Carotone, porque lo he hecho. La belle et le bad boy de Mc Solaar porque me gustan las historias de amor que terminan en tragedia griega. Yoshimi battles de pink robots de The Flaming Lips porque la necesitamos, a Yoshimi. Give me love con Marisa Monte porque eso quiero: que me den amor. Macondo de Oscar Chávez, porque las mariposas amarillas de Macondo vuelan en el aire, a veces más a veces menos. A little bit of history repeating, con Shriley Bassey y The Propelor Heads porque habla del bucle de la vida (y me da envidia no cantar como ella). Casa babylon de Mano Negra, por su ritmo, letra, momento, en resumen, por su punch. Mais feliz Bebel Gilberto porque quiero ser ídem. Pocket full of shells de Rage Against the Machine porque una siempre necesita una mariposa medio anarquista por ahí y porque comparto la ira contra la máquina (y un bolsillo lleno de conchitas). Tiempo de soleá de Ojos de Brujo porque me recuerda cuando bailaba flamenco y me hace ver que todavía puedo llevarle el ritmo. La muerte chiquita de Café Tacvba, porque todos queremos que nos den la muerte chiquita y porque no podía faltar cafeta en mis 30. Concierto para piano k.21 de Mozart, porque me hace soñar y su piano me lleva lo más lejos que he podido imaginar. My baby just cares for me de Nina Simone, porque cuando pueda tocar ese riff pianístico, me sentiré realizada y porque es cierto.

Sería obvio decir que me hubiera gustado cumplir 50 porque me faltaron muchas canciones… pero solamente por eso.